A Katherine Harrington la han quitado del cargo de jefa del Circuito Judicial Penal de Caracas. Se trata de una funcionaria señalada por torturar, sancionada por Estados Unidos y la Unión Europea, la esposa de quien por más de diez años fue la principal cabeza del Sebin, Gustavo González López. Harrington es la misma que en medio de las protestas en el 2017 ingresó al Ministerio Público escondida en la maleta del vehículo de Narda Dianette Sanabria, una fiscal designada por el oficialismo. Ella logró entrar, pero apenas caminó por el piso 9 del edificio fue descubierta por trabajadores del departamento de seguridad que se encargaron de echarla. Nicolás Maduro de manera fraudulenta la había nombrado vicefiscal, pero no pudo ser. Aún hoy, Harrington sigue aspirando a encabezar el Ministerio Público. ¿Qué pasó esta vez con Katherine Nayarith Harrington Padrón? ¿Por qué el 14 de marzo de 2025 la removieron del cargo? Se sabe que la tiranía jamás ejecuta ese tipo de decisiones por decencia; siempre lo hace por interés pecuniario o por reajustes del control del poder.
La versión inicial que se filtró en tribunales fue que se agotó la paciencia de la presidenta de la Sala Penal, Elsa Gómez, quien había detectado el control absoluto de Harrington sobre las sentencias en los tribunales penales y, en consecuencia, sobre el manejo de los ingresos que las mismas generaban. En pocas palabras, Harrington interfería en las decisiones penales y extorsionaba a los implicados ofreciendo la manipulación de los resultados. La versión de los trabajadores es bastante más directa: la botaron por corrupta. Su avaricia hizo mucho ruido al pretender monopolizar los casos para obtener provecho.
En todo caso, su despido significa un nuevo choque de las mafias internas del oficialismo porque ya se sabía que Harrington operaba de manera descarada sobre las decisiones de los tribunales penales de la capital. Quedándose ella con toda la ganancia.
Katherine Harrington responde en línea directa a Diosdado Cabello, igual que lo hace su esposo Gustavo González López en quien Maduro no confía pero que prefiere tenerlo cerca.
Pero si Harrington responde a Diosdado Cabello, la presidenta de la sala penal, Elsa Gómez, es amiga íntima de Cilia Flores, y en esa sala, (y en otras también), Cilia es quien manda. Para enterarse de todo lo que sucede, Cilia ha saturado los despachos con gente de su confianza, y para dar órdenes designó asistentes en altos cargos que mandan más que los magistrados. Entre ese personal están las esposas de sus hijos, los Gavidia Flores.
El interés de Diosdado de colocar a Harrington allí ha sido poder disponer de un circuito penal que le garantizara que todo aquel que él reprimiera, fuese condenado. La dupla Harrington-Cabello fue demoledora en los tiempos post electorales del 28 de julio, en los que Harrington se encargó de más de 2 mil presos políticos, ya que en Caracas se centralizaron los casos de todo el país utilizando a los jueces antiterrorismo.
Fuentes judiciales aseguran que la tensión explotó con un caso en el que la avaricia de Harrington la hizo equivocarse al extorsionar a quien no debía; en el proceso, obligó a la juez que llevaba el caso a postergar por muchos meses la sentencia. La razón de la postergación es que ella esperaba la respuesta de su acuerdo crematístico, como era frecuente. La presidente de la sala penal, Elsa Gómez, que la tenía en la mira, conversó con la juez del caso (una juez suplente) quien le mostró pruebas documentadas de todas las oportunidades en que Harrington había interferido su decisión, así que Gómez le ordenó que sentenciara, lo que a Harrington la encolerizó.
Pero Tareck debe evitar celebrar. A nadie sorprendería que en poco tiempo Harrington aparezca con nuevo cargo. Las fichas miserables nunca mueren dentro de la tiranía de Maduro.
El juicio en cuestión no era un caso político, pero sobre él había mucho interés de parte del régimen, probablemente porque significaba mucho dinero. Eso, y mantenerse en el poder, son las prioridades de los corruptos del régimen.
Harrington había logrado imponer que todos los casos tenían que mandárselos a ella para aprobar si se absolvía o no. Cuentan en tribunales que “Katherine chequeaba si había un interés político o económico más arriba para una sentencia, y si no, ella tomaba el control y se encargaba de la extorsión”. Esta vez eso no le funcionó.
Así que Harrington que se sentía guapa y apoyada esta vez apuntó mal y muy lejos y perdió. También su jefe Diosdado perdió una ficha operativa para sus delitos.
Ahora una de las jueces amigas de Cilia Flores ocupa el lugar de Harrington.
Por cierto, otro de los que ha celebrado la expulsión de Harrington es Tarek William Saab quien le temía a sus espuelas; sabía que ella le roncaba en la cueva porque Harrington está obsesionada con ser fiscal.